viernes, noviembre 01, 2013

El vídeo del viernes


Lou Reed & Metallica. Sweet Jane

Tuve la gran suerte de ver esta actuación en directo. Cuando Metallica invitó a Lou Reed, todo el Madison Square Garden gritó Luuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, y yo... yo... yo lloré. Fue en el 25 Aniversario del Rock & Roll Hall of Fame, hace justo 4 años. Si queréis leer la entrada más larga jamás escrita en este blog (la ocasión lo merecía), pinchad y arañad el suelo con los dientes. Yo la releo y pienso que necesito 20 vidas para asimilar lo que vi aquellas dos noches.

Esta semana ha sido una bajona total. Encima se muere un domingo, el colmo de los colmos. He pensado que van a morir todos, que nos vamos a quedar más solitos que la una con sucedáneos tan chungos como Mumford and sons. Qué triste... Sin embargo, creo que somos unos privilegiados por haber coincidido en época (y a veces incluso en espacio) con artistas que serán recordados por los siglos de los siglos. Somos o hemos sido contemporáneos de auténticos referentes culturales, artistas que han sabido crear obras únicas y trascendentes. ¿Qué pasará en el futuro? No lo sé. Sólo sé cómo me voy a sentir cuando muera Aretha, cuando muera Neil, cuando muera Bob. Como un puto trapo.

9 comentarios:

Koloke dijo...

Vamos a morir todos!

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

¡Vaya entrada la de hace cuatro años, Lu! Van a morir todos, vamos a morir todos, pero, mientras, reivindico el disco de Lou y Metallica, que viene a ser una especie de cruce entre "White Light/White Heat", "Street Hassle" y "…And Justice For All", y una afirmación de la mente privilegiada y abierta de Reed. El padre del indie (a su pesar) y los adalides del metal rompiendo esquemas y códigos a tanto estulto que abunda en los submundos del rock and roll.

Abrazos, Lu… Reed.

carrascus dijo...

Todos no, Koloke. Jordi Hurtado no se va a morir nunca.

Chals dijo...

también me ha afectado un montón. Un palo de los grandes. Junior Dad de Lulu, ya merece la pena la colaboración. Un día le hago una reseña de esas suicidas. Saludos lu.

Scott St. James dijo...

Pues en mi caso será que solo soy medio español, pero al contrario de sentir envidia me alegro muchísimo de que estuvieras en el Madison aquel día. Prefiero correr otra clase de riesgos.
Además yo no me puedo quejar en absoluto de lo que he visto encima de un escenario, empezando por el propio Madison, hay cosas que solo pasan en NY. Y a Jeff Beck todavía no lo he visto (tocando, lo he tenido al lado bebiendo gintonics en el 100 Club), a este si que le tengo verdaderas ganas.
En fin, vamos remontando poco a poco la huida de Lou, no queda otra.
Cheers.

Anónimo dijo...

La de Lou es una grandísima pérdida y vendrán más, ya sé que es ley de vida, pero esa clase de ley habría que abolirla o hacer excepciones con los genios. A veces es muy injusto comprobar que la esperanza de vida de los mediocres sea tan alta y gigantes como Lou nos dejen tan pronto. Sí, digo pronto, porque deberían ser inmortales! He leído tu crónica sobre aquellas dos noches en el Madison y, la verdad, yo sí os envidio, ja, ja. Maravillosa crónica, por cierto, hecha con una pasión adobada con sentido del humor.
Alejandro.

lu dijo...

Gonzalo, yo sólo he escuchado una vez el disco de Lou Reed y Metallica y no lo puedo reivindicar, pero sí te puedo decir que aquellas dos canciones en el Madison Square Garden sonaron FLAMA. Supongo que presencié el embrión de esa colaboración y, habiéndolo escuchado, entiendo perfectamente que Lou Reed se tirara a la piscina con Metallica para hacer Lulu y dejar patidifusos a unos cuantos.

El pellizco ha sido muy compartido, Chals, Scott, Alejandro. Sé que muchos/as nos hemos sentido igual con la pérdida de Lou Reed. Menos mal que su obra sí es inmortal.

Besos!

Johnny dijo...

Un beso, Lu. Leída tu entrada más larga.

David González dijo...

Anda que no pusiste muescas en tu revolver en una sola noche, eh?. espectacular y envidiable. El disco de Lou y Metallica lo compre hace poco por apenas 3€...imagino que ahora lo habrán subido a 15€ por lo menos. Una perdida muy dolorosa. Sweet Jane me emocionará siempre y ahora más que nunca. Un beso.