martes, marzo 18, 2008

El reino de Redonda



Ésta es la apasionante historia de una isla deshabitada, por no llamarla peñasco, que se encuentra en el Mar Caribe. Se tiene conocimiento de ella desde el segundo viaje a América de Colón, pero no fue hasta el siglo XIX que empezó a interesar a animales distintos a los pelícanos y las ratas.

Fue en 1865 cuando un ricachón de la isla de Monserrat, Matthew Dowdy Shiell, compró el pedrusco, que formaba parte de las colonias británicas. El caso es que a este tío se le puso en los cojones tener un hijo varón y darle un reino, qué menos. Decía que sus hijas podían casarse y vivir de los maridos... De sexistas está el mundo llenito. Finalmente, después de poner su semillita para que nacieran 8 hijas, consiguó tener un varón.

En 1880, cuando su churumbel cumplió 15 añitos, organizó una excursión a Redonda con el obispo de Antigua y unos colegas, y el obispo coronó a su hijo, Matthew Phipps Shiell, con el nombre de King Filipe I of Redonda. Por lo visto la fiesta fue sonada y los que estuvieron en la coronación se cogieron una cogorza de las gordas.

Más tarde, el autoproclamado primer rey de Redonda se mudó a Inglaterra y se convertiría en M.P. Shiel, un escritor de ciencia ficción que tuvo su éxito en la época. Lejos de Redonda, se dedicó a crear una corte para su reino, proclamando duques a muchos de sus colegas literatos.

En sus últimos años, M.P. Shiel luchó contra el gobierno británico para que le reconocieran su título de rey. Al principio se descojonaron de él, pero como era mu pesao y la isla no valía una mierda, le callaron la boca concediéndole una pensión por su contribución a la literatura y dejándole jugar a ser rey, siempre y cuando no se metiera en política ni traicionara los intereses británicos en la zona.

Shiel murió en 1947, no sin antes pasarle la corona y los derechos de su obra a un amigo, también escritor, John Gawsworth, que pasó a llamarse King Juan I of Redonda. A éste le gustaba mucho el drinking y siempre estaba sin un duro, así que se dedicó a cambiar títulos nobiliarios por cerveza (sí, es cierto) y vendió varias veces su título de rey, hasta el punto de que ahora existe una agria polémica sobre quién reina de derecho en Redonda. Durante su reinado la corte siguió creciendo: Dylan Thomas, Dirk Bogarde, Henry Miller, Lawrence Durrell,...

Sin acordarse de que el título se lo había vendido a varias personas, antes de morir alcoholizado en 1970, Gawsworth le cedió el título, los derechos de su obra y la de Shiel a otro escritor, John Wynne-Tyson (King Juan II). Este rey, junto con otros entusiastas de M.P. Shiel, financiaron una excursión en 1979 a Redonda, en la cual se pusieron hasta el culo y coronaron el punto más alto del pedrusco con una bandera ecologista. Ole, ole.

Cansado ya de ser rey, Wynne-Tyson abdicó en los 90, y es aquí cuando empieza el mamoneo, porque hay muchas versiones:

- Según el escritor Javier Marías, King Juan II le otorgó la corona de Redonda después de leer Todas las almas (donde Gawsworth aparece como personaje), junto con los derechos de la obra de Shiel y Gawsworth. Otras fuentes menos fiables dicen que Javier Marías compró los derechos de estos escritores en una subasta de Sotheby´s, y cual fue su sorpresa al comprobar que traían de regalo un reino caribeño... Mola.

Javier Marías ha seguido con la tradición instaurada por el primer monarca de Redonda y nombra duques a su antojo. Así, Pedro Almodóvar es el Duque de Trémula, Francis Ford Coppola es el Duque de Megalópolis o Agustín Díaz Yanes es el Duque de Michelín y Maestro de la Real Tauromaquia. Hay muchos más... Además, cada año concede un premio literario "Reino de Redonda", consistente en 6.000 euritos y un ducado. http://www.javiermarias.es/REDONDIANA/DuquesdeRedonda.html

- Según Robert Williamson, un artista y escritor que vive en Antigua, él es King Robert I (aunque todo el mundo lo conoce como Bob el Calvo). Según su versión, un día tomando el té con King Juan II, éste le dijo que se estaba planteando la posibilidad de cederle la corona a Javier Marías porque nombraba a Redonda en su libro. Bob el Calvo flipó y le contestó que para él era inconcebible la idea de devolver a un español un territorio en el Caribe, donde el Imperio Británico había invertido miles de libras para precisamante expulsar a esa nación. El rey se quedó muerto, porque la verdad es que no había caído en eso... Entonces Bob, siempre según su versión, le pidió el título a King Juan II y éste se lo cedió a través de una carta que nombra en su página web, pero que no la presenta nunca como prueba física... (www.antiguanice.com/redonda/history.htm). En su web también cabe la posibilidad de enrolarse en la marina de Redonda o de comprar ron y cajetillas del tabaco que fuma Bob (!!!).

- Un tal Max Legget también sostiene ser Rey de Redonda porque en 1950, durante una estancia en Toronto, Gawsworth estuvo hospedado en casa de sus padres y les prometió verbalmente que si tenían un hijo varón, éste sería su heredero.

- Por otro lado, William Leonard Gates sostiene ser el legítimo heredero al trono de la isla bajo el nombre de King Leo y que Wynne-Tyson fue nombrado solamente albacea literario en el testamento de Gawsworth, por lo tanto sí reconoce a Javier Marías como el nuevo albacea literario de los primeros reyes. Además, también dice poseer el Archivo Real de Redonda, aunque siempre se ha negado a presentar públicamente los documentos de su acreditación...
Por lo visto Javier Marías explica cómo consiguió su corona en Negra espalda del tiempo, pero todavía no me lo he leído. Seguiré investigando, porque, no sé a vosotros/as, pero a mí esta historia me ha encantado.

1 comentario:

nono dijo...

De razón soy republicano, pero de corazón tengo alma de monárquico. Sin esta panda de reyezuelos la historia sería menos divertida, y si no a los hechos me remito. Véase nuestra apasionante y beoda, por Borbona, Historia de la Casa Real Española. Si estas cosas pasan en un islote tipo Perejil qué no sucederá a gran escala en el resto de reinos potentes. Me ha encantado esta historia. Prometo seguir leyendo próximas entregas